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Osteoporosis: Síntomas, causas y tratamiento (Tratamiento natural nº 40) Adolfo Pérez Agusti

Osteoporosis: Síntomas, causas y tratamiento (Tratamiento natural nº 40)

Adolfo Pérez Agusti

Published
ISBN :
Kindle Edition
162 pages
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 About the Book 

Las mujeres han asumido que del mismo modo que les llegará la menopausia y sus trastornos anexos (sofocos, problemas vasculares, nuevas arrugas), la osteoporosis aparecerá en los huesos para complicarlas aún más la vida. Su médico, para reafirmar suMoreLas mujeres han asumido que del mismo modo que les llegará la menopausia y sus trastornos anexos (sofocos, problemas vasculares, nuevas arrugas), la osteoporosis aparecerá en los huesos para complicarlas aún más la vida. Su médico, para reafirmar su pensamiento negativo, le pondrá un tratamiento preventivo y curativo, pero le advertirá que no será ni lo uno ni lo otro. Solamente se minimizarán los síntomas, evitando que crezcan de manera ostentosa e insoportable. Su enfermedad es crónica, que es lo mismo que decir inevitable, para toda la vida y que, a pesar de ello, necesita medicación, precisamente la suya.Así que inmersa dentro de las denominadas eufemísticamente “enfermedades crónicas”, la osteoporosis ha generado una cantidad ingente de enfermos /clientes que están desbordando todas las previsiones, además de las arcas de los laboratorios fabricantes de medicamentos para ellas. No se trata de una enfermedad aguda, ni siquiera de una patología que comprometa al vida, sino sencillamente de algo que –dicen- el enfermo debe asumir de por vida, como asumimos que debemos envejecer, tener arrugas y perder vitalidad muscular. Pero a pesar de que realmente no se trata de una enfermedad incurable, la paciente sale siempre de la consulta médica con un tratamiento médico que deberá consumir durante todo el resto de su vida ¿Si no tiene solución, por qué hay que medicarse? “Para prevenir las complicaciones -explican-, para evitar que avance con demasiada rapidez“. Indudablemente las complicaciones aparecerán, pero será por esa medicación tomada fielmente durante años y años.Parece ser que nos encontramos ante una enfermedad que es solamente un proceso de la involución, del mismo modo que lo son la pérdida de la memoria, la aparición de las arrugas, la disminución de la agudeza visual y la caída del cabello. Una vez instaurada paulatinamente en el organismo parece hacerlo de forma definitiva, pero esta es una conclusión errónea que trataremos en este libro. La osteoporosis, aunque es un proceso habitual en el camino al envejecimiento, se parece demasiado a otras enfermedades óseas como la osteomalacia, el raquitismo y la osteopenia, pero mientras éstas responden bien a una medicación sabiamente administrada, la osteoporosis se resiste a desaparecer con la terapia química habitual. Los médicos, por supuesto, saben y avisan que no tiene cura y que la “descalcificación” (término incorrecto, puesto que los huesos no se descalcifican), llegará inevitablemente. La pregunta es de nuevo la misma: Si no tiene cura ¿para qué medicarse? En este caso suelen responder que es para que no avance demasiado rápido, algo que no podrán evitar –aunque sí agudizar- con esa equivocada costumbre de administrar calcio y recomendar el consumo de lácteos.Cuando el enfermo sea sometido a las rutinarias pruebas de la Densiometría Ósea (DO) o Rastreo de la Densidad Ósea, así como una absorciometría de rayos x de energía doble (DEXA, por sus siglas en inglés), comprobará desilusionado que todo ese tratamiento apenas está haciendo efecto y que sus huesos pierden de forma tenaz el preciado mineral que creen necesitar. “¿Qué quiere usted? -le dirá el médico un poco enfadado-, con los años que tiene es lógico que le ocurran estas cosas”. ¿Entonces –preguntará dócil el enfermo-, ya no tengo que tomar la medicación? “Sí, por supuesto.